Cuando pensamos en asegurar nuestro hogar, es común concentrarnos primero en la estructura del inmueble: paredes, techo, pisos o instalaciones. Sin embargo, dentro de ese espacio también se encuentran muebles, electrodomésticos, ropa, equipos electrónicos y otros bienes que hemos adquirido a lo largo del tiempo y que, en conjunto, pueden representar una inversión considerable.