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Por qué debe sacar un seguro que lo cubra

A veces es una omisión consciente, porque pensamos que por unos días no vale la pena, que no nos va a pasar nada y que para cualquier eventualidad está la tarjeta de crédito, el salvavidas por excelencia. Pero no hay que arriesgarse sin necesidad cuando ?por menos de lo que nos costaría una cena? podemos asegurarnos de que estamos cubiertos.

Luna de miel en París…

La Torre Eiffel, los Campos Elíseos, el Sena, Montparnasse. ¡Todo arreglado para esos días inolvidables en la ciudad de los enamorados!

Suben al avión, hacen escala para tomar otro vuelo y, después de doce horas de viaje, llegan a su destino, cansados pero felices de estar en la Ciudad Luz.  Llegan al control de migración, les toman la foto, sellan sus pasaportes (Bienvenue, profitez de votre séjour en France ?dice el amable oficial de aduanas con una sonrisa) y finalmente van en busca del equipaje.

La banda gira y gira con maletas de todos los tamaños y colores que son pescadas una a una por los pasajeros, pero no llegan las suyas.  Después de veinte minutos, la pesadilla de todo viajero empieza a tomar forma en sus subconscientes y la terrible pregunta termina por salir de sus labios con susto: ¿Y si se perdió nuestro equipaje?

¡París jamás será lo mismo sin ese soñado traje de encaje negro comprado especialmente para cenar en lo alto de la Torre Eiffel! ¡O sin sus zapatillas favoritas que se ajustan a sus pies como un guante de lo cómodas!

Ahora se enfrentan a la posibilidad de tener que comprar lo básico para poder cambiarse y disfrutar de ese viaje maravilloso con el que soñaron durante meses sin arruinarse en el proceso, porque Paris no es precisamente barato. Champú en vez de escargots no es precisamente un buen cambio.

Después de casi dos horas, con la mirada tristona y ojerosa por el cansancio, los tórtolos se apersonan al mostrador de la línea aérea para confirmar que, como temían, su equipaje no fue subido al avión cuando hicieron escala y que van a poner el reclamo al operador de la línea aérea en ese aeropuerto. Sin perder su sonrisa, la persona de servicio al cliente les dice con su marcado acento francés que “no deben preocuparse porque el contenido de sus maletas lo cubre su seguro de viaje”.

Mirándose uno al otro, responden que no lo sacaron porque no les pareció necesario.

Esto nos pasa a muchos.  Cuando estamos organizando un viaje es muy común que hagamos listas y más listas con todas las cosas que tenemos que resolver, los lugares que vamos a visitar, las cosas que queremos comprar, los regalitos que tenemos que traer. Pero, generalmente, la mayoría no incluimos lo que debería ser un punto indispensable: Contratar un seguro de viaje.

A veces es una omisión consciente, porque pensamos que por unos días no vale la pena, que no nos va a pasar nada y que para cualquier eventualidad está la tarjeta de crédito, el salvavidas por excelencia. Pero no hay que arriesgarse sin necesidad cuando ?por menos de lo que nos costaría una cena? podemos asegurarnos de que estamos cubiertos.

Nadie está exento de que se le pierda el equipaje y quede con lo puesto sin otra opción que comprar lo indispensable para seguir con su viaje. O que pesque un resfriado y quede en cama porque el frío no ayuda y necesite asistencia médica. No nos gusta pensar en accidentes, porque un viaje es para pasarla bien, conocer sitios nuevos y relajarse, pero ¿está usted preparado en caso de que llegara a tener uno que amerite hospitalizarlo?

Cuando se está fuera de casa en un país que no es el suyo y sin conocer a nadie que pueda darle la mano, un seguro de viaje le facilitará la vida.  No es un gasto, es una garantía y como tal es indispensable para que su paz mental sea absoluta y no tenga que preocuparse por nada más que ver la puesta del sol desde un maravilloso café parisino, con las luces de la ciudad reflejándose en el Sena mientras la silueta del Pont Neuf se recorta contra el cielo teñido de rosa como si tratase de un cuadro de Monet.

Con una vista así, las maletas son lo de menos… ¡Para eso está el seguro de viaje!

P.D. Pregunte por nuestras pólizas de viaje y ahórrese el disgusto.